Coahuila figura entre las entidades que resentirán los efectos del nuevo acuerdo alcanzado por México para cumplir con la entrega de agua a Estados Unidos, en el marco del Tratado de Aguas de 1944, el cual fue concretado bajo un entorno de presión política y comercial y establece condiciones más estrictas para el cumplimiento de los compromisos hídricos internacionales del país.
Especialistas de El Economista coincidieron en que la negociación representa un retroceso frente a entendimientos previos, aunque evita un escenario más adverso. Hugo Rojas, exdirector de la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento (ANEAS), explicó que la amenaza de sanciones arancelarias influyó de manera determinante para que México aceptara el acuerdo, el cual calificó como “aceptable”, aunque advirtió que el margen de maniobra fue limitado.
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Rojas recordó que el país arrastraba un déficit del ciclo anterior y que, sin este entendimiento, México habría tenido que entregar alrededor de 3 mil 239 millones de metros cúbicos de agua durante el ciclo actual, lo que equivalía a un promedio anual cercano a los 650 millones de metros cúbicos. Con el nuevo acuerdo, la entrega se mantiene en niveles de un ciclo regular, con un promedio anual de 432 millones de metros cúbicos, mientras que el déficit se cubrirá conforme a la disponibilidad hídrica.
Desde la perspectiva del consumo humano, el presidente de la Asociación Mexicana para la Correcta Hidratación, Francisco Bustamante, descartó afectaciones directas, al señalar que los volúmenes destinados a uso urbano son relativamente bajos y existen mecanismos institucionales para salvaguardar el abasto a la población.
No obstante, advirtió que el mayor impacto se concentrará en el sector agropecuario y, en segundo término, en la industria minera, particularmente en estados con alta demanda de agua como Chihuahua y Coahuila. En este último caso, consideró que parte del impacto podría atenuarse mediante la reubicación de operaciones hacia regiones con mayor disponibilidad del recurso.
Por su parte, Francisco Núñez Escudero, responsable del Sector Agua en la Secretaría de Economía, subrayó que los efectos del acuerdo no serán homogéneos, ya que dependerán de las presas y puntos específicos desde donde se extraerá el agua para cumplir con el compromiso internacional. Señaló que las condiciones productivas de Coahuila, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas son distintas, tanto en cultivos como en actividades ganaderas, por lo que la definición de las fuentes será un factor clave.
