
La frase futbolera “Jugamos como nunca, perdimos como siempre” parece hecha a la medida del transporte público en Saltillo. Cada cierto tiempo, los alcaldes desempolvan el discurso de “ahora sí” transformar la movilidad, con promesas de inversiones millonarias, sistemas modernos y soluciones definitivas. Pero, como en el fútbol, el resultado es el mismo: promesas rotas, desidia y un problema que empeora año tras año.





