
Tras la conversación con el mandatario estadounidense, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fue cuestionada sobre si el intercambio dejaba fuera un eventual escenario de intervención. Su respuesta fue directa y sin matices: sí, el tema quedó descartado. Con ello, buscó enviar un mensaje de certidumbre tanto a la opinión pública como a los actores políticos.
La presidenta explicó que durante la llamada se reafirmó un marco de colaboración y coordinación bilateral, enfocado en el trabajo conjunto, pero sin aceptar discursos que puedan justificar acciones unilaterales dentro del territorio mexicano. Subrayó que México no permitirá narrativas que vulneren su soberanía.

