
Cuando alguien muere en el Cielo, dicen los poblanos, se va a Puebla. Así me pasa a mí, que de vez en cuando veo recompensados mis efímeros conatos de virtud con una visita a esa ciudad hermosa.


Cuando alguien muere en el Cielo, dicen los poblanos, se va a Puebla. Así me pasa a mí, que de vez en cuando veo recompensados mis efímeros conatos de virtud con una visita a esa ciudad hermosa.