
Petróleos Mexicanos (Pemex) ha dejado de ser el “enfermo” de las finanzas públicas para convertirse en un caso de estudio sobre resiliencia institucional. La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, presentó cifras que invitan al optimismo: una reducción de la deuda total de entre el 20% y 25% solo en 2025. Este respiro financiero no es obra de la casualidad, sino de un engranaje coordinado con la Secretaría de Hacienda para capitalizar a la empresa y cumplir con cada compromiso en los mercados internacionales.
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, quedó claro que la narrativa del endeudamiento descontrolado está quedando atrás. Mientras que en el pasado la deuda creció exponencialmente, hoy las calificadoras internacionales están volteando a ver a Pemex con mejores ojos. La estrategia ha permitido no solo pagar a proveedores, sino proyectar una estabilidad que garantiza que la empresa productiva del Estado siga siendo el pilar de la soberanía energética mexicana.

