
NUEVA YORK- Es conocida como “Don Colossus”.
Con sus 4.5 metros de altura, la estatua del presidente Donald Trump, montada sobre su pedestal de 3175 kilos, tiene la altura aproximada de un edificio de dos plantas: se trata de una efigie gigantesca fundida en bronce y con una gruesa capa de pan de oro.
Durante más de un año, la estatua dorada ha sido el centro de una de las empresas más extrañas de la era Trump para hacer dinero. Un grupo de inversores en criptomonedas pagó 300 mil dólares para que un escultor la creara como homenaje al mandatario, un abierto defensor de las criptomonedas.
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Luego la utilizaron para promocionar una criptomoneda meme llamada $PATRIOT.
Ahora, improbablemente, el proyecto parece estar a punto de fructificar. El mes pasado se instaló un pedestal de hormigón y acero inoxidable en los terrenos del complejo de golf de Trump en Doral, Florida. El pastor Mark Burns, uno de los organizadores de la iniciativa y amigo de Trump, dijo a sus colaboradores que el presidente tenía previsto asistir allí a la inauguración de la estatua, según los mensajes revisados por The New York Times.
“Me parece FANTÁSTICO”, le escribió Trump a Burns en diciembre.
Casi todo el mundo de las criptomonedas ha intentado sacar provecho de la presidencia de Trump, haciendo tratos comerciales con su familia o buscando la flexibilidad normativa de su gobierno. Pero pocos lo han intentado con tanta audacia como los partidarios de $PATRIOT.
Una moneda meme es un tipo de criptomoneda que casi no tiene ninguna función, más allá de la especulación. Suele basarse en un chiste viral o en la mascota de un famoso, y solo vale lo que los seguidores de internet estén dispuestos a pagar. El ingrediente crucial es el bombo de internet, suficiente para convencer a los compradores potenciales de que el precio seguirá subiendo.
La construcción de una estatua gigante era una manera cara de suscitar el entusiasmo de los medios sociales. Pero era un plan potencialmente rentable. Los inversionistas que financiaron la estatua recibieron alijos de las monedas, cuyo valor a veces puede dispararse, según uno de los organizadores del proyecto. Durante meses, los patrocinadores de “Don Colossus” publicaron en X imágenes de los trabajos en curso y forjaron alianzas en el mundo MAGA, con el objetivo de asegurarse un golpe de mercadeo: un lugar para la estatua en una propiedad oficial de Trump.




