
El ayuno intermitente se ha convertido en una de las estrategias alimentarias más populares de los últimos años. Promete pérdida de peso, mejora metabólica, mayor claridad mental e incluso longevidad. Se practica en distintas versiones, como el método 16:8, el ayuno en días alternos o el 5:2, y suele presentarse como una solución sencilla frente a dietas restrictivas tradicionales. Pero, ¿realmente cumple con todas las expectativas que genera?
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Qué es el ayuno intermitente y por qué atrae tanto
A diferencia de otros planes, el ayuno intermitente no se centra tanto en qué comer, sino en cuándo hacerlo. Al reducir la ventana de alimentación, el cuerpo pasa más tiempo sin recibir calorías, lo que activa procesos metabólicos distintos a los que ocurren cuando se come de forma constante.
Uno de los principales atractivos es su aparente simplicidad: no contar calorías todo el día, no eliminar grupos completos de alimentos y adaptarlo con relativa facilidad a la rutina diaria. Además, su narrativa suele apoyarse en argumentos evolutivos, señalando que el ser humano no siempre tuvo acceso continuo a la comida.

