
Justin Trudeau se convirtió en la última víctima de la polarización y el populismo. Trudeau, un demócrata liberal, renunció al cargo de primer ministro de Canadá tras una paralización parlamentaria de más de un año y luego de seis meses caóticos, una pugna interna en el Partido Liberal por el poder y una caída sistemática en la aprobación de la opinión pública, insatisfecha con el modelo y hambrienta de alternativas radicales. Nueve años en el cargo cobraron su cuota de desgaste. Sin consenso en su partido, dijo, no podía encabezar a los liberales con éxito en las elecciones generales de octubre próximo.





