
Lo que en TikTok parece una ‘homenaje’ a la vida doméstica, ha escalado a esferas políticas donde influencers y activistas se han apropiado del termino para promover activamente la renuncia al derecho al voto de las mujeres.
El término tradwife (esposa tradicional) ha inundado nuestras redes con una estética impecable: vestidos de los años 50, pan artesanal y un hogar que parece detenido en el tiempo. Pero cuidado: no se trata solo de un pasatiempo doméstico ni una moda pasajera.
Lo que comenzó como una tendencia de estilo de vida ha sido capturado por sectores ultraconservadores. Estos rechazan explícitamente el feminismo y promueven un modelo donde la mujer debe subordinar su autonomía y sus ambiciones profesionales a la voluntad del proveedor del hogar (el hombre).
DE TIKTOK A LA POLÍTICA
El problema real surge cuando este discurso abandona la cocina y la moda para entra en la esfera política. Durante eventos como la Women’s Leadership Summit, figuras como Erika Kirk han validado una narrativa alarmante: la idea de que la familia es la única unidad política válida y, por tanto, el hombre debería ser quien ejerza el derecho al voto en nombre de todo el hogar.





