Leyes, jueces, fiscales y periodistas con esteroides. Episodio 1

¿Les platico? ¡Arre!

Presionar, más que litigar…

– Detienen al padre de un implicado en fraude multimillonario, no porque sea culpable ni responsable, sino porque a lo mejor lo único que lo relaciona con el caso, fue aportar parte del capital empleado por su hijo para crear la Sofom materia del delito y por ser quién es o llamarse como se llama.

– Los abogados de la parte acusadora, quizá carentes de suficientes elementos de prueba, se valen de contactos o se convierten en cabilderos que operan en los pasillos y lobbys del poder, para conseguir un arreglo que evite 5 o más años de litigios.

– Se les olvida o les vale madre que la razón de ser de las facturas o recibos de honorarios que cobran a sus clientes, se deben justificar por su pericia para litigar, no por su avaricia para cabildear.

Usurpadores…

Los hay en la impartición de justicia y en la propagación de información.

Como dijo el Dr. Jack The Ripper: “Vámonos por partes”.

Primero:

– El nuevo poder judicial se caracteriza por su laxitud para dotar de personal a los juzgados. ¿Unico requisito para los aspirantes y ocupantes de cargos mayores, medianos y menores? Que respiren, nomás que respiren.

– Esto, aunado a la falta de tinterillos y jefecillos, provoca que, antes de la reforma que creó al nuevo poder judicial, un proceso se desahogaba y sentenciaba en 3 meses como promedio, y ahora se lleva hasta 5 años o más.

– No es que no haya abogados calificados, los hay de sobra, pero el nuevo poder judicial se maneja hoy en día más con ideología que con jurídica pedagogía.

Toquemos ahora el tema de los propagadores de información:

– La buena escuela del periodismo establece que si cierto medio consigue -porque “alguien” se lo filtró- un ángulo de la noticia, antes de difundirla debe buscar al segundo y si se demora días en conseguirla, hasta entonces la publica… o no la publica. Es lo justo del oficio.

– Hoy, no. La inmediatez, tozudez o estupidez de muchos medios causa que apenas tienen en sus manos un par de datos sobre cierto caso, lo difunden.

– No investigan. En vez de eso, propagan suciedad que mancha su oficio y a personas que no la deben.

– Si acaso y cuando mucho, van y le preguntan a la autoridad “¿usted, qué opina?” y cuando ésta suelta lo primero que se le ocurre para salir al paso, lo difunden, aunque sea un galimatías que ni él mismo fiscal entiende.

Cajón Desastre:

– Mañana, el Episodio 2 de esta mini serie: “La pesadilla amarilla”.

– Y el lunes: “El forastero, el desvalido y el perro callejero contra la élite”, como Episodio 3.

– A lo mejor habrá un 4o y tal vez, un 5o…solo el Dios de Spinoza sabe.

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