
La Fiscalía General de la República (FGR) investigaba desde noviembre de 2025 las narconóminas de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, “El Señor de los Gallos” o “El M Grande”, quien fue abatido el pasado 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco.
Según la orden de aprehensión contra “El Mencho” a la que tuvo acceso EL UNIVERSAL, la Fiscalía sabía que el exlíder y fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) había comprado a autoridades municipales, estatales, federales e incluso a funcionarios de la FGR.
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”Sus miembros han logrado corromper autoridades de nivel municipal, estatal y federal, inclusive a personal de la propia Fiscalía General de la República, lo que denota la necesidad de que esta autoridad sea adscrita al Centro Federal de Máxima Seguridad del país.
”Y, por ende, fuera de ese ámbito territorial de poder del grupo criminal, quien se encargue del asunto a fin de asegurar su debida marcha lejos de esas influencias (…) Para que sean internados en El Altiplano”, subraya el expediente.
También se le atribuye que el 26 de junio de 2020 ordenó la ejecución del entonces secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch.
Derivado de la carpeta de investigación FED/FEMDO/FEITATA-JAL/0001023/2024 y de acuerdo con el oficio FGR/FEMDO/FEITATA/9858/2025, la orden de aprehensión, que se giró el 2 de noviembre de 2025 contra “El Mencho” y Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El Sapo”, “El 90” o “El Sagrado Hombre” y quien se considera su posible sucesor, los señala por delincuencia organizada con la finalidad de llevar a cabo la comisión del delito de acopio y tráfico de armas y en materia de trata de personas.
En el Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, “El Mencho” tenía un campo de adiestramiento con armas largas y drones artillados.
El documento hace mención de que, bajo una estructura piramidal, Oseguera Cervantes, estando al frente de la organización, tenía bajo su mando al menos a tres comandantes identificados como “El Sapo”, “El Guty” o “El Señor de las Tacomas”, en alusión a las camionetas de lujo, quien está detenido, y “El Jardinero”.
A esas personas se les asignó territorio en el país con la finalidad de llevar a cabo la venta de narcóticos y la recolección de las ganancias de esta actividad.
”Con el objeto de financiar la compra de armas de fuego, pago de nóminas de los integrantes del cártel, así como la distribución de dinero para la guerra, refiriéndose a los enfrentamientos entre los grupos de choque o Deltas, brazo armado del CJNG, con otros grupos delictivos y en contra de las Fuerzas Armadas del país”, detalla la orden de aprehensión.
También ordenaba los atentados en contra de autoridades, instituciones y personas para demostrar presencia y el poderío de su organización.
La FGR argumentó al juez de Distrito Especializado en el Sistema Penal Acusatorio en el Estado de México, adscrito al Centro de Justicia Penal Federal con residencia en Almoloya de Juárez, El Altiplano, que “El Mencho” contaba con una fuerte influencia en Jalisco.Además, la FGR solicitó la orden de aprehensión al juzgador exponiendo una relación de los hechos atribuidos a “El Mencho” y “El Sapo”, refiriendo que precedía una denuncia o querella, en virtud de que la carpeta de investigación inició el 30 de diciembre de 2024.
Esto con motivo de la denuncia anónima contra José Gregorio Lastra Hermida, “Lastra”, actualmente detenido, a quien se señala como reclutador de sicarios para el CJNG y trabajaba para “El Sapo”, quien era responsable de un campo de adiestramiento en Jalisco.
”Cuenta con muchas armas largas de todo tipo y enseña a disparar con cuernos, ametralladoras, Barrett, granadas, manejar drones con explosivos y, en general, todo lo que se usa para el combate”, refiere el expediente.
En tanto, de las declaraciones de los testigos identificados como “El Elegante” y “Piscis” se desprende que el CJNG realiza de manera reiterada en similares condiciones reclutamiento y entrenamiento.
Así como el despliegue de nuevos integrantes, quienes bajo ofertas laborales falsas, engaños o por voluntad propia eran trasladados a distintos campamentos conocidos como La Escuelita, Rancho Izaguirre y Casa Tortuga, lugares donde recibían adiestramiento en el arme y desarme de armas largas y cortas, enseñanza militar y situaciones básicas.
Las personas tenían que aprender para graduarse de La Escuelita y posteriormente eran seleccionadas y enviadas con “El 90”, encargado de decidir quién trabajaría para la organización.
”En los campamentos (…) la organización mantenía bajo su resguardo un considerable número de armas largas, cortas, ametralladoras, granadas, drones adaptados para portar explosivos, chalecos balísticos y equipo táctico militar e inclusive pertrechos militares”.
”Todo ello sin el permiso correspondiente o pertenecer a las Fuerzas Armadas (…) Los testigos refieren que estos artefactos eran utilizados en el entrenamiento de nuevos integrantes y para la protección de los líderes”, sostiene el documento.
La organización delictiva cuenta con presencia en Colima, Guanajuato, Zacatecas, Aguascalientes, Michoacán, Jalisco y Ciudad de México.Las investigaciones consideran que “El Mencho” era líder y fundador del conglomerado criminal y “El Sapo” su sucesor en el mando, “pues les dan instrucciones a sus subordinados y otras personas, hasta ahora no identificadas, respecto de actividades posiblemente ilícitas”.





