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miércoles, febrero 11, 2026
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Privilegios: salón de belleza y boleros en cámaras de senadores y diputados

La senadora Beatriz Mojica Morga, con una licenciatura en Comunicación Social, una maestría en Políticas Públicas y otra en gestión de la Comunicación Política y Electoral, con estudios en Género y Políticas Públicas y en Presupuesto Participativo, descendiente afromestiza, de familia de campesinos y comerciantes, ahora tiene el desatino de declarar que es misoginia el cuestionar que exista un salón de belleza en el Senado, toda vez que hay también un lugar donde –al parecer sólo los hombres senadores– se bolean los zapatos.

No importa si las senadoras o senadores pagan con sus propios recursos un servicio así, o si los boleros están más cerca también para atender esa “necesidad”. No veamos, por ahora, el hecho de que este privilegio fue instaurado en otras legislaturas, o de que “siempre ha sido así”, ni quién se benefició ni cómo al hacer ese espacio, ni ver a quién o de qué forma se le asignó, pues esto da para más hilo. Veamos ahora cómo es una “necesidad” el buen arreglo de senadoras y senadores que incluso, como el caso de la senadora Juanita Guerra, estaba aplicándose un tinte durante la sesión del pleno, es decir, durante su horario laboral.

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Salió en defensa de este espacio la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, quien también usa ese servicio ahí, así como el legislador Gerardo Fernández Noroña, trivializando los señalamientos al unirlos a otros de naturaleza muy grave. Es una estrategia que siempre funciona, tanto a él como al resto de la clase política: diluir un asunto al colocar frente de éste uno de naturaleza distinta y también necesario de ser resuelto. Pero no nos confundimos, legisladores y senadores, la ciudadanía está cada vez más atenta a estos excesos.

Si es una necesidad, que coloquen en todos los centros laborales un espacio así, que compartan con la ciudadanía el origen de estos espacios para belleza y acicalamiento de calzado fino. Después de todo, estos privilegios los articulan desde curules que les han sido conferidos por la ciudadanía. Mejor que defiendan ya la instauración de la reducción de la jornada laboral no a tragos, o la desaparición de los plurinominales que tanto prometieron, o causas feministas reales, como un salario igualitario entre hombres y mujeres, no esta sandez.

Y es que esos sueldos les deberían de dar para organizar mejor sus tiempos, previos a la llegada a su trabajo, porque es un trabajo, el cual, como categoría, al parecer ya se les ha olvidado. Nos deben cuentas, y habrá que hablar de este y otros temas las veces que sean necesarios, no las veces que alguno de ellos considere ya suficientes, pues se ha hartado debido a que ese tema ya lo había abordado, como es el caso de Noroña.

Claro que sus ingresos como servidores públicos les dan para tener trabajadoras en sus hogares, que no sólo limpien sus espacios, sino que arreglen su ropa y su calzado. O, seguro, las buenas propinas que deberán de dar a las estéticas o peluquerías permiten que les agenden citas incluso a sus domicilios.

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Imagínese usted, querida lectora o lector, que porque es “una necesidad estar bien presentables” tomáramos parte de nuestro tiempo laboral para pintarnos el cabello (hombres y mujeres) o bolearnos los zapatos. El tinte lleva al menos dos horas de proceso, desde el ingreso hasta el secado final y el peinado que se realiza luego. ¿Acaso se les podrá descontar esas horas a quienes han ingresado a esos espacios que existen en ambas cámaras? Y como cada hora vale mucho, sería un buen descuento; sólo entonces estarían a la par de la clase trabajadora ciudadana a la que dicen defender.

Qué lejanos se encuentran ahora estos personajes de la realidad nacional. Clausuraron este espacio por presión mediática, sólo por eso.

El vocablo “senador” proviene del latín senator, que tiene su origen en senis, que alude a “viejo” o “anciano”. El sufijo -tor refiere al agente, a quien realiza la acción. En la antigüedad, los romanos se referían a los senadores como los guías, padres o figuras de autoridad.

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