
El país enfrenta problemas severos desde tiempo atrás, que se han acentuado de manera preocupante en los últimos años. Violencia, corrupción y bajo crecimiento económico son ejemplo, sin desconocer que en educación, salud y medio ambiente también hay un grave deterioro. El régimen obradorista se instaló en la retórica, exacerbando las insuficiencias del pasado para capitalizar electoralmente el descontento. Ya en el poder, construyó una convincente narrativa de éxito. Era retórica, no políticas, y decisiones de autoridad a grado tal que inauguró su gobierno con la cancelación del aeropuerto de Texcoco bajo la tesis de la corrupción. Ninguna denuncia se presentó; empresarios e inversionistas fueron indemnizados y los principales recontratados.





