
Las olas que quiso convertir en tsunami Román Cepeda como alcalde de Torreón, enfrentando en una desigual pelea al gobernador, sólo lograron remojar el ambiente en su ciudad, que se sorprendió debido a una rebeldía producida por una insuficiencia neuronal, cuyo resultado fue dejarlo debilitado al derrumbarle algunas columnas que, según él, lo sostenían como alcalde, y que al caer le fracturaron todo el escenario municipal, dejándolo indefenso. Esos pilotes fueron sustituidos por elementos con formación profesional y con experiencia adquirida en plataformas estatales, mismos que van sanando el camino hasta que llegue el momento en que lo abandone, y cuyo encargo es trabajar como verdaderos servidores públicos, y no como elementos prepotentes con ventajas personales.





